Dijo una vez Jimmy Page: “Lo último que deseo ser es respetable, o que me consideren un gran instrumentista. Yo trabajo con emociones”.
Que así sea, entonces.
EM.
Repasando algunas escenas de “Casi famosos” en una tarde de resaca, tuve un irrefrenable arrebato de nostalgia por los años ’60. Década que no viví, claro, pero de la que de alguna manera me siento parte. Hace poco lo escuché a Ciro Fogliatta, de Los Gatos, decir que nada cambió en su cabeza desde aquella experiencia: siente que tiene la misma actitud, la misma pasión, la misma sensación de que es posible.
Se trata de de esa “cosa indefinible” de la que se habla en la película, algo que va más allá de la pura música, las giras, las drogas, las fiestas, los discos, los poetas, el mundo. Los ’60 no como un estricto agrupamiento de años sino simplemente como un estado de ánimo.
Acaso no esté muy seguro de esto, pero me parece que los ’60 fueron el último intento por hacer del mundo un lugar más interesante.
Y armónico.
EM.