En el transcurso de Los Sentimientitos ya hemos hablado sobre más de 50 bandas, las cuales no suelen ser muy mencionadas en otros espacios. Esto para nada se debe a un fetichismo snob, sino a que el gusto popular está más asimilado hacia otros factores más allá de la música. Estoy hablando de la belleza del artista, cosa que no ninguna de las bandas aquí mencionadas puede hacer alarde.
Seamos sinceros y aceptemos que la mayoría de los músicos indies son estéticamente impresentables, en otras palabras: son feos como la mierda.
Kurt Cobain fue el primer y único músico indie en tener una aceptación popular inmensurable, y eso se debe a que Cobain era un tipo visualmente aceptable. Me atrevo a decir, incluso, que Cobain era más lindo que muchas mujeres con las que me he acostado.
Los indies son, en su mayoría, los antipopulares, los tipos a los que les bajaban los pantalones durante el recreo de la secundaria.
Pero las normas siempre fueron hechas para romperse, y la excepción a esta regla se llama Hope Sandoval, la hermosa cantante y compositora de Mazzy Star.
A todos nos hubiese gustado ser el novio de Sandoval. Que se suba al escenario, que nos mire cuando esté cantando, guiñarle el ojo desde abajo mientras nos bajamos la bragueta. Tal vez que componga una canción sobre nosotros. Y el momento triunfal: que nos bese frente a todos los presentes ante la mirada anonadada de quienes piensan “con este boludo..?”
Y de fondo, una música etérea, volátil, que inunda la habitación con su perfume y suavidad. El reflejo sonoro de un rostro precioso.
Este es mi tema preferido: