miércoles, 8 de abril de 2009

Una Nueva Esperanza

El Escritor Maldito es, sin duda, el último escritor que un editor serio contrataría. Jamás entrega sus papeles a tiempo, todo lo que escribe le parece basura, pide una y otra vez correcciones, y cuando ya no hay vuelta atrás, se refugia en el alcohol y el placer de la carne.

Pero su alma desborda sensibilidad. Su prosa, transparente y visceral, refleja no sólo la tortura interna de un hombre que se ha sometido a todo con el fin de ser nuestros ojos, nuestro corazón, sino también belleza, la belleza en su estado más bruto.

Por eso, cuando se abrió una vacante en el staff de Los Sentimientitos, la primera opción que se nos ha ocurrido fue: El Escritor Maldito. Sabemos que no es lo mejor para los negocios, pero optamos por la leyenda.

Bienvenido Escritor Maldito; sepa usted que desde ahora es un miembro formal de Los Sentimientitos. Podrá postear sus compilados, sus angustias, sus deseos y tormentos más oscuros sin encontrar ningún tipo de censura, excepto por la mía, que es estricta y suprema y de ideología ultra-fascista.

Atte,

ds.


domingo, 5 de abril de 2009

Los Amantes Post Modernos


Desde los lejanos tiempos de Tristán e Isolda hasta el cinismo homosexual de Stephen Merrit, el amor ha recorrido un largo camino. Es difícil hacerle entender a una niña enamorada que su relación con Lucas y sus sentimientos hacia él no son más que el resultado de un contexto histórico determinado y la consecuencia directa de una forma de organizar la sociedad, pero así es jovencita, así es.

Escribí una larga y tediosa descripción de las distintas acepciones que ha tenido el amor en la historia de Occidente, pero la incapacidad de ds para leer más de 5 renglones (preocupante enfermedad que lacera a toda su generación) me hicieron dar marcha atrás. Sus escuetas y dolorosas palabras fueron: muy largo. Entrego, entonces, esta mutilada versión de mi posteo original, con algo de protesta gremial, si es que cabe el término.


El amor nos iguala a todos, tanto el intelectual alemán Peter Sloterdijk como mi vecina formoseña del octavo B han sentido esa misma ansiedad, la inexplicable necesidad de esa otra persona. ¿Qué nos queda? Ocultarse o huir, según Borges, o enfrentar la situación sabiendo que el dolor es una de las posibilidades.


Algunas situaciones de la vida actual lo van volviendo a uno cínico. En principio, la maquinaria publicitaria del amor lanzada con fervor por el capitalismo moderno. Como toda persona inteligente de nuestra época, me agrada ver conspiraciones, y el amor es una de ellas. Cuando una película de Hollywood termina con Meg Ryan sonriendo, sonido de violines, un beso y un plano general en el Central Park comienzo a creer que alguien me está diciendo que haga algo de una manera sutil pero
muy convincente. Luego, claro, Internet. La sociedad se vuelve más y más conservadora, pero si tecleo japonesas orgía anal en el lugar adecuado de la red (vamos, quién no lo ha hecho) probablemente encuentre a un conjunto de orientales menores de edad teniendo sexo grupal con hombres sin rostro pero gigantescos penes que además las penetrarán por el ano y acabarán en sus rostros ante las sonrisas inocentes y perversas de las chicas en cuestión, que mirarán a cámara. El sistema parece desalentar el sexo pero fomentar la masturbación. Un campesino inglés del siglo XIV solo vio una mujer desnuda a lo largo de su vida, yo perdí la cuenta a los 15.

Todo esto genera, como dije, una gigantesca dosis de cinismo en aquellos que nos hemos hecho la gran pregunta acerca de la existencia en este mundo efímero.

Pero eso no evita, maldita sea, que nos enamoremos.


Luego de 25 años de vida caí rendido a los pies de una mujer y noté que, para personas como yo, no caben las canciones de amor convencionales. El mencionado Merrit es el ejemplo de lo que llamaría el amor post moderno: un acto de fe pagano, la resistencia del escéptico. Un tema de amor no puede decir tus ojos son del color del cielo aunque pensemos que efectivamente así son los ojos de nuestra amada. Hay que poner una distancia, no es de caballero la exhibición impúdica de los sentimientos. Así, entonces, luego de una extensa búsqueda, he encontrado canciones que logran hablar de amor sin caer en la bajeza, canciones de amor para un amor como el mío.


Una de ellas es Morado, de la banda española Sr. Chinarro. La figura principal de esta agrupación de inicios de los 90 es Antonio Luque, un verdadero hombre de su tiempo, con las características comunes a todas las figuras sensibles de estos días: hosco, malhumorado, desprolijo, cinéfilo, marihuanero, sin mucho dinero. En su brillante canción encontramos frases como éstas


Estoy enamorado y muy nervioso y muy locuaz,

es que me ahogo y me acelero

y parezco un Seat Ritmo


Por si no lo conocen, aquí la foto de un Seat Ritmo



Otra frase memorable puede ser esta

Fiestas al principio, vacaciones al final
tu vida se parece a un cuento


Toda la canción parece compuesta por un tipo perdidamente enamorado de una mujer y casi incrédulo de su situación, como si hubiera mordido el más obvio de los anzuelos. Qué sensación hermosa. Qué canción encantadora. Aquí se las regalo. Es que estoy enamorado.

BAJAR


GG.