No creo que haya una carrera solista mas prolongada en el tiempo y, a su vez, mas hermosa que la del viejo Lou. Prometo extenderme sobre este punto en un futuro post.
jueves, 8 de marzo de 2012
sábado, 25 de febrero de 2012
The Golden Age

Se pone en marcha la maquinaria, la primera canción avanza como tomando forma a medida que se la escucha, abriéndose paso en el medio de la noche, en una autopista desierta, iluminada apenas por luces lejanas, put your hands on the weel, let the golden age begin, el viento del viaje, la sensación de tránsito permanente, el circuito que se extiende indefinidamente. “Sea change”, de Beck, es un disco que puede resultar desgarrador al primer acercamiento, pero en el mejor sentido: tiene esa carga de melancolía que permite apreciar el atisbo de optimismo que siempre resiste en el fondo de la tristeza.
La delicadeza de la producción, su atmósfera de rumor permanente, la nitidez en el sonido de las cuerdas de la guitarra acústica, una base de batería casi reducida apenas al sonido de un redoblante modesto, los coros reposados, “The Golden Age” propone un viaje que acaba de comenzar pero que no cambiará su estado de ánimo en todo el recorrido. Un viaje sentimental, una incursión interior hecha disco.
Que el álbum tiene un estilo Nick Drake que lo atraviesa en su totalidad (los momentos más Nick Drake del disco son “Round the bend” y “Side of the road”) es una referencia obvia dada la conocida admiración de Beck por ese otro cantautor melancólico y trágico. Sin embargo, el artista mantiene su sello personal, logra que esa influencia gigantesca, elemental, palpable -como la de Borges sobre los escritores argentinos posteriores a su generación-, no termine por absorber la esencia de la mayoría de sus canciones, escritas al parecer con el propósito de exorcizar algunos demonios o, lo que sería su reverso -y mucho más saludable, de hecho-, aprender a convivir con ellos.
A diferencia de otros discos, en esta oportunidad Beck parece haber priorizado las melodías, que se sobreponen a cualquier otro de los elementos de su complejo arte pop, como si este conjunto de canciones fuera una excepción, un momento único, un estilo nuevo que el especialista en construir canciones de entre “montañas de basura” se vio obligado a practicar.
En todos los temas resaltan melodías apenas variables cantadas con dolor, con desapego, con desamor, a veces casi a los gritos y otras al borde del susurro, de manera aguda o grave, casi siempre acompañadas por un piano acústico, otras por cuerdas, y en la mayoría de los casos por una bruma que recubre todo y protege al disco de la erosión del tiempo y de toda esa música que inevitablemente se pierde en el camino.
Hay momentos dramáticos, por supuesto, aunque acaso los más logrados sean los reflexivos, esos que permiten ver una luz tenue que, lejana, acaso minúscula, se interpone en la penumbra del camino. Digamos que Beck atraviesa todas las etapas de un estado de ánimo adverso: la autoconmiseración (“Lonesome Tears”), la perplejidad (“Guess I'm doing fine”), el pesimismo (“Lost cause”) y la indiferencia ante el mundo después de un revés sentimental (“Paper Tiger”).
Este último tema -el segundo del disco- acaso merezca especial atención dada su calibrada producción sonora, con un orquestación de cuerdas manejando la evolución del drama, subiendo y bajando la intensidad a medida que la desganada voz cantante asegura que no more ashes to ashes, no more cinders from the sky, all the laws of Creation, tell a dead man how to die. (Una digresión: a simple vista la canción no pareciera encajar en el contexto del disco, más cerca de un digno desastre anímico que de un intento estético por orquestar la amargura, aunque con el tiempo va abriéndose paso entre la sobriedad con muestras sutiles pero adictivas).
En fin, quizás sea tarde para decirlo, pero “Sea change” es el disco ideal para atravesar el verano en una gran ciudad. Aunque el nuestro esté terminando.
EM.
lunes, 30 de enero de 2012
Jala, de The Clean

ds, creador de este blog, ha pasado una violenta noche de sábado, acompañada por una agresiva ingesta alcohólica y de otras sustancias nocivas para su salud. A las ocho de la mañana del domingo logró dormirse en un sillón ajeno, aún con la ropa puesta. Despertó apenas tres horas más tarde, bañado en sudor y con un profundo malestar emocional. Era su día de descanso, el primero en mucho tiempo.
Si, como afirma el inglés, "el alma cuando sueña es teatro, actores y auditorio", en el cansado dormir del joven ds se vislumbra una comedia terrible e infinita, cuyo protagonista desconoce el papel que se le ha asignado, por lo que debe interpretar todos al mismo tiempo. Es el héroe, el traidor, el rey, el bufón. Es uno y es todos. Es el ds flexible y el ds autoritario; el ejecutivo y el bohemio; el caritativo y el egoísta. Promete a la gente que hará lo posible por ayudarlas, pero luego las olvida y las desprecia. Es el censor de sus propias ideas y la inspiración para sus escasas creaciones.
La diversidad termina por fraguar su individualismo, y ds de a poco va olvidando quien es, o quién era, o quien dijo que quería ser algún día, porque no sabe cuál de todos los ds lo dijo. Formula tales cavilaciones mientras escucha Jala de The Clean, una de sus bandas predilectas. Destaca con entusiasmo aquella "atmósfera de ruidos que detienen el tiempo y se conjuran en el espacio" de acoples de guitarras, baterías, bajo, y una voz lejana en la que "importa menos el significado de las palabras que la honestidad para cantar de David Kilgour". El arte siempre lo reconforta.
Ahora ds sonríe, porque incluso la tristeza es una manifestación sentimental "que creía haber perdido". El pesimismo tiene su lado bueno.
Sube el volumen, el domingo va llegando a su fin. El nómade regresa a su hogar, que es todos y es ninguno. Happy Mondays.
viernes, 27 de enero de 2012
Las 10 canciones del 2011 X

Teniendo en cuenta a sus ilustres antecesores, las fenomenales Bill is Dead de The Fall y Map. Ref. de Wire, el tema del año 2011 tenía que estar a la altura de las circunstancias y agotar las posibilidades de la vanguardia y del clasicismo para ubicarse en ese lugar sin tiempo ni espacio al que solo accede la sublime belleza artística. Consulte con el creador de este blog, el eterno ausente ds, cual era en su opinión el tema del año y este respondió con seguridad: College Town Boy de Dent May. Una elección sabía. Aun así, como aquel fiel que le dio la espalda a Dios y se condeno al Infierno, me permito modificar su juicio y elegir otra canción del propio Dent, la magistral Meet Me In The Garden, con ese inicio tan Serge Gainsbourg, su aliento merritiano, sus preciosos coros y esa letra nerd que reza como un una plegaria post Bill Gates I only hurt you cause I love you.
A diferencia de otros años, esta vez no pude finalizar mis posteos antes de diciembre. Pasados apenas 20 días desde el fin del 2011, aquel me parece ya un año lejano y olvidado del que solo recuerdo las palabras crisis financiera, la clase de crisis que este mundo cómodo y sin compromiso puede sufrir. Cuando la gente se queja de que ya no podrá ver peliculas en Cuevana ni bajar un disco de una banda noruega en Taringa, ¿se da cuenta que extraordinario ha sido el avance del mundo en materia de derechos humanos y confort para los individuos? ¿Ese es el motivo de queja, no poder bajar el último disco de The Strokes? Mi abuelo Benito, hace no menos de 60 anos, se conformaba con comer, ya que su padre se había salvado milagrosamente de ser asesinado por los nazis en la misma guerra en la que 6 millones de personas fueron masacradas en hornos. Cuando la gente de clase media se queja me pregunto qué es lo que pretende en realidad, quizás vivir unas perpetuas vacaciones, quizás entregarse al hedonismo más puro y celebrarlo en su Facebook. Si bien en el mundo aun hay 2 mil millones de personas que viven bajo la línea de la pobreza, si bien los gobiernos personalistas y los capitales financieros siguen arruinándolo todo, creo que las quejas no llegan de parte de la gente que debería prender fuego los bancos sino de los inexplicables idiotas que desde la falsa izquierda y falsa derecha se agreden via Twitter para matar el tiempo que se les pierde en su propia banalidad.
Creo que en el fondo lo único verdaderamente deprimente del mundo es esa Secta del Fénix que se hace cada vez más amplia y numerosa y que en silencio se va apoderando de cada espacio privado y público: los boludos.
Por un gran 2012 para todos,
JPS
miércoles, 25 de enero de 2012
Las 10 canciones del 2011 IX

Poema escrito por Beck a proposito de Pay No Mind (Snoozer)
Esta canción es una canción escrita en los 90
De vuelta en los 90
En los días del 91
Es una canción de protesta
Escrita en el momento en que no había mucho para protestar
Pero, ya saben, estaban pasando algunas cosas
Manifestaciones y cosas
Y tenias que tener un cantante de protesta cerca para legitimar todo
Pero eso es que fue escrita en Re
Que es un gran tono para protestar
La canción de protesta es un negocio peligroso
Tengo 17 moretones en la cara
Parece que los cantantes de protesta pagan el mayor precio de todos
No hay nariz como la nariz del cantante de protesta
martes, 24 de enero de 2012
Las 10 canciones del 2011 VIII
Dentro del amplio y fabuloso catalogo de canciones compuestas por Jagger-Richards siento especial predilección por su trabajo en los primeros sesenta, antes de la consagración critica de Beggar’s Banquet y la larga fiesta decadente que culminaría en Exile On Main Street. Soy de los que creen que Brian Jones era un elemento central en la calidad musical de los hits tempranos de la banda, aportando sutilezas que terminan siendo la clave de la grandeza de la canción: no caben dudas que Under My Thumb o Paint it Black no serian lo mismo sin los sendos aportes en xilofón y citar de Brian. Los egos y las drogas se encargaron de hundirlo en las aguas mansas de su piscina en Essex, y su muerte simboliza quizás el fin de la inocencia para el rock. No debemos olvidar que lo que Jones quería antes de ser expulsado del grupo era alejarse de los standars comerciales que volverían millonarios a Keith y Mick, boicotear el éxito del grupo, arruinar eso que habían construido con precisión científica. No puedo afirmar que lo que Brian quería hacer fuera efectivamente mejor que lo que los demás Stones harían en algunos de sus discos clásicos, pero su calmada lucha era suicida y alguien que se obstina en desaparecer merece de inmediato el mayor de mis respetos.
Entre las gemas tempranas de los Stones encontramos una preciosa canción de Keith, Connection, con una letra que habla de su vida en aeropuertos durante las giras y sus problemas con drogas.
Connection, I just can't make no connection.
But all I want to do is to get back to you.
Everything is going in the wrong direction.
The doctor wants to give me more injections.
Giving me shots for a thousand rare infections
And I don't know if he'll let me go
Connection, I just can't make no connection.
But all I want to do is to get back to you.
Connection, I just can't make it, connection
But all I want to do is to get back to you.
My bags they get a very close inspection.
I wonder why it is that they suspect on.
They're dying to add me to their collections
And I don't know if they'll let me go
Connection, I just can't make no connection.
But all I want to do is to get back to you.
Connection, I just can't make no connection.
But all I want to do is to get back to you.
La canción tiene un indudable aire Rubber Soul en su estructura básica e instrumental, con el piano de Ian Stewart cumpliendo una función rítmica, las panderetas y los aplausos, los riffs de Keith que parecen de John y un gran trabajo de batería del silencioso Charlie, que en el estribillo apura el paso con un misterioso golpe difícil de imitar en el air drumming. Otro punto a remarcar es la voz temprana de Mick, más cercana a Ottis Reeding que al imitador de Mick Jagger que se ha vuelto Mick jagger en estos últimos anos. El tema dura apenas dos minutos pero eso le sobra para convertirse en una gema inmune al paso del tiempo; hay una simpleza tan pura en la letra y la música que resulta imposible de imitar, como un objeto pequeño pero incólume cuya belleza no tiene explicación ni lógica, puro ser en si trastornando al observador.
Que sería de nuestras vidas sin las exageraciones…
JPS