
Afortunadamente, en la vida hay un momento en que uno se aleja de
Hablo de esa comunión involuntaria que se establece entre los músicos y que los hace dejarse llevar simplemente porque la canción que están tocando –y que crearon de la nada- así lo requiere. He estudiado música alguna vez, pero jamás encontré un profesor que hablara de esto o que incluso brindara ejemplos concretos.
Una muestra podría ser lo que sucede en la última parte de esta canción:
Pero, en verdad, el ejemplo más claro -y fundamento real de este post- es este tema, cuya característica de conmovedor hasta la médula no es una novedad para nadie:
EM.