jueves, 18 de febrero de 2010

Syd Barret – El Lúcido


Syd Barrett vivió con la madre hasta el día de su muerte, lo cual confirma que además de haber sido un genio musical era también un pelotudo; lo digo yo, que recientemente he vuelto a mi seno materno, al menos por un tiempo (espero).


Acudió a ella para curarse de las drogas, que ya lo habían dejado medio groovy. Y una madre nunca se niega; es más: se pone contenta, porque así como nosotros nos hacemos adictos a los estupefacientes, las madres se hacen adictas a nosotros. Son parecidas, las mamás y la falopa: te protegen contra el mundo exterior, pero así como pasan los años la realidad se torna opresiva y llega el día que te das cuenta que ya ni siquiera te importa cojer, y todo hombre tiene por naturaleza el derecho a recibir una buena mamada.


Cuando Barrett se fue a lo de su mami, dejó la música, quizás porque estaba feliz y cómodo, y la música siempre fue el reflejo de su angustia. O quizás porque su madre se volvió consejera, y ya sabemos cómo es eso:


-Ma, hice este tema. Habla sobre la contemplación del suicidio.

-Ay, hijo. No podés hablar de algo más lindo? De la primavera, por ejemplo?

-Ufa Mamaaaa! Salí de mi cuarto.


Pero a pesar del breve paso que tuvo Barrett por la música, su impronta es eterna. Me atrevo a decir, incluso, que fue uno de los artistas más importantes del siglo XX. Varios motivos lo confirman. A ver:


1. Todos los temas que grabó son buenos, algunos son excelentes. Esto lo diferencia de otros que no supieron retirarse a tiempo, como McCartney o Jim Morrison.


2. Se separó a tiempo de su banda, cuando Waters y Gilmour empezaron a caer con temas propios.


3. Nunca hizo un come-back ni recitales a beneficio.


4. Entendió de qué se tratan las drogas: es mejor tomarlas solo.


5. No se suicidó.

Es por eso que hoy rindo tributo al más grande y lúcido de los músicos de rock de todos los tiempos: Syd Barrett, un hombre excepcional, cuya muerte no fue una tragedia, sino un alivio.


Hoy sólo queda disfrutar de sus canciones, sus letras y su genial voz.


He armado este compilado, que incluye sólo sus mejores temas (toda otra lista queda descartada por banal).


La lista de tema es sorpresa.


BAJAR

miércoles, 17 de febrero de 2010

Crudo y Amargo

Escribir sobre los 113 Vicios únicamente en términos musicales es, creo, una injusticia. También sería reduccionista analizar su obra (breve pero imperecedera) en términos regionales, analizando al grupo sólo como un producto de Comodoro Rivadavia, la ciudad de la que provienen. 113 Vicios es una de las más trascendentes expresiones artísticas que ha dado nuestra ciudad, y cabe decir que el secreto de su éxito radica no en su localismo sino, justamente, en su capacidad para trascender esto mediante letras que tienen mucho de existenciales. En el primer tema de su primer disco, el glorioso Esta Noche, Titín Naves canta:

Esta noche es como si se abrieran las
eternas puertas de esta prisión.


Esta imagen, la idea de sentirse encerrado en el horror de lo cotidiano, funciona en cualquier latitud, como lo ha demostrado largamente el arte de nuestro siglo. Sin embargo, los paisajes de Comodoro Rivadavia, áridos y de una hostil belleza, se sienten en la música de los Vicios, no de manera manifiesta sino casi como un fuera de campo cinematográfico, como un elemento tácito que no hace falta evidenciar.

Su sorprendente primer disco, Crudo, ha permanecido incólume a la erosión del tiempo y aún hoy suena moderno y vigente, incluso en comparación con algunas bandas contemporáneas que intentaron hacer algo similar. La lista de canciones es impresionante: Relación Guerrillera, Roca que rueda, Pagar para Ver, Botellas, Esta Noche... Editado en 1994, el disco también parece ser un testimonio contradictorio con la coyuntura de fiesta menemista que se vivía en nuestro país y en nuestra ciudad, y quizás eso explique la relativa indiferencia con la que fue recibido en su momento. El disco no es festivo ni celebratorio, aún cuando tiene sus momentos de rock and roll ricotero se percibe un profundo pesimismo ante lo que se avecinaba. No quedan dudas que el tiempo le ha dado la razón a los Vicios: hoy uno pude encontrar en sus recitales tanto a hijos de empresarios y profesionales como a trabajadores del petróleo y gente que ha encontrado en su música y sus letras una conexión con una realidad que cuesta comprender.

El segundo disco de la banda, el famoso Disco Negro (1998), ya desde la tapa comienza a reflejar la oscuridad de sus letras y su música. Una tragedia en el seno de la banda parece marcar un paralelo exacto con la realidad. Mientras por fin todos advertían que un nuevo proyecto nacional se iba al caño, la banda parecía hundirse en sus propios vicios, como si hubiera que pagar un costo por la lucidez. En el tema más directo del disco, Amargo (que suena a los Smiths), la cuestión se hace explícita:

Mi generación fue vomitada hacia la nada
Pero yo no creo en nada, ni en los besos de la muerte


No es nada fácil decir esta clase de cosas y ser creíble, pero hay sin embargo en los Vicios, y sobre todo en su cantante, Titín Naves, un elemento muy auténtico, algo que logra que creamos todo lo que dice. De algún modo, él es la encaranción perfecta de esa idea que transmiten los Vicios, esa vigorosa decadencia, como alguien que avanza penosamente contra el feroz viento del Sur, de pie y hacia adelante, a pesar de todo.

En el Disco Negro los sonidos de Crudo de amplifican, la banda entra en terrenos desconocidos, agrega nuevos instrumentos sin perder su identidad. Todo suena despojado y triste, las drogas parecen intentar una evasión imposible a la que le sale el tiro por la culata, como si la realidad, por el contrario, se hiciera más oscura. Los tiempos no eran buenos y los Vicios lo entienden. Hay una idea de derrota asumida, en Veneno de Muerte Lenta, el precioso cierre del disco, parecen admitirlo:

Me vieron caer los que hacharon mi bosque
Con un veneno de muerte lenta
Busco un sueño que he perdido


Tras un recital con Palo Pandolfo en el Teatro Español, en el 2000 los Vicios colmaron el club Huergo. No creo que ninguno de los que estuvieron allí hayan imaginado que ese sería el último. Como este artículo no pretende entrometerse en asuntos personales, sólo diremos que la banda inició un largo y silencioso retiro de siete años, que de algún modo coincidió con el crack nacional, con esa idea de tocar fondo para tratar de comenzar de nuevo. Esta inactividad, de todos modos, sirvió para liquidar la realidad de la banda y dar pie a la mitología, a los falsos rumores, mecanismo que hizo crecer la estatura del grupo, fomentado todo esto por un puñado de canciones que no han perdido un ápice de vigencia.

Alguien ha dicho que el éxito y el fracaso son dos impostores que el artista no debe escuchar. Si en algún momento alguien esperó escuchar a los Vicios en la FM Hit (como efectivamente sucedió) estaba subestimando la importancia de la banda. Su éxito no radica en su capacidad para vender más o menos discos sino en que nuevos fans se conectan con su música, en que nuevos músicos los reconocen como influencia.

En 2008 dieron un emotivo recital de reencuentro en el club Huergo, como para cerrar el círculo, donde la gente coreaba cada uno de sus temas. Abrieron con el impresionante Esta Noche y la gente deliraba y sacudía el piso del lugar. También dieron, el año pasado, un recital en el Teatro de La Plata, invitados por el productor y músico de la escena indie, el comodorense Shaman Herrera, acompañados por los ascendentes Sr. Tomate. El lugar estaba lleno de estudiantes universitarios de la ciudad y de Capital Federal que viajaron especialmente para la ocasión. La emoción de los músicos era evidente al ver las banderas y los cánticos que reconocían la trayectoria del grupo.

Con motivo del reciente fallecimiento de Marcos Azocar, saxofonista y miembro fundador del grupo, me pareció justo escribir este breve homenaje a una banda que, además de ser genial, nos puede ayudar a encontrar la identidad de una ciudad que parece haberla perdido.
Escrito para el nuevo laburo de DS, que ahora es pro.
JPS (les dejo un compilado de la banda, garpa bocha)

lunes, 15 de febrero de 2010

Perfect day


Hay veces en que simplemente todo parece funcionar. Son esos momentos efímeros y escurridizos en los que las cosas de golpe se alinean y, de manera casi inesperada, surge algo grandioso. Por supuesto, son los menos. Pero entonces, cuando un puto día eso sucede, pasan cosas como esta:





EM.


sábado, 13 de febrero de 2010

Hay que traer la copa a casa


¿No es este el tema más Oasis de Los Planetas?





EM.



miércoles, 10 de febrero de 2010

Los tres mejores temas de Charly – Ojos de videotape

No tengo agua caliente en el calefón, no tengo que escribir canciones de amor. Superior. Un tema que quizás no goce del mismo reconocimiento popular que ostenta ese heterogéneo grupo de canciones de Charly que cantan las masas, pero que por suerte fue registrado y reinterpretado en el “Unplugged”, lo cual acaso haya prolongado su vida. De todos modos me interesa su versión original, uno de los puntos más altos del sublime “Clics Modernos”.


Al principio es Charly solo, con su piano. Empieza tocando como si todavía fuera ese estudiante prodigio. Enseguida aparecen unos efectos, y el bajo. Es una canción poderosa, directa, emotiva y hasta violenta en su serenidad.


No ves que el mundo gira al revés

Mientras miras esos ojos de videotape


Aquí hace su ingreso la base de batería más sencilla del mundo, acompañando sin más a una de las canciones más hermosas del mundo. Luego desaparece. Hay un coro preciso. Este mundo extrañará por siempre la película que vi una vez. Comienzan a crecer los teclados, el piano, ese sonido envolvente como golpeando sin urgencia, y luego toda esa intensidad le abre paso a uno de los solos más conmovedores que escuché. Por otra parte, en su versión unplugged la melodía casi tanguera de este solo suena incluso más clara.


Se me ocurre que el tema era tan condenadamente bueno que Charly tomó la decisión estética de quitarle toda pretensión. Reparemos en que la canción sólo dura cerca de tres minutos, y termina en un fade in. Quiero decir que se va, dejando tras de sí un mundo de gente incompleta.





EM.



lunes, 1 de febrero de 2010

Los tres mejores temas de Charly – Tuve tu amor



Nada de introducción. “Tuve tu amor” y se desata la canción. Hay como una bruma de sonidos y efectos por detrás, sutil, colorida, confeccionada con todo el buen gusto que caracterizó al Charly de los '80. En esos años, como productor, realmente estaba muy lejos del resto.

Los golpes de bombo y redoblante son pausados, lo cual genera un groove peligrosamente adictivo, casi bailable. No he prestado demasiada atención a la letra, más bien me quedo con la idea del título. Haber tenido un amor y haberlo perdido. Hablar definitivamente en pasado porque eso es lo único sobre lo que se tiene seguridad. El tema se desarrolla bajo ese estado de ánimo, pero la instrumentación es juguetona, y hasta canchera. Una postura difícil de asumir. Charly canta con todo el éxtasis que las incendiarias sesiones de grabación de “Piano Bar” le permiten.

Nadie podrá cortar esto otra vez
No importa dónde estás
No importa dónde estés

Yo me pude despedir en septiembre
Pero antes de partir
Tuve tu amor
Tuve tu amor

Este es un tema escondido, genial. La voz cantante repite con desesperación –y hasta grita- aquello de “tuve tu amor”. Más tarde, luego de unos acertados cortes donde las guitarras se apoderan de todo, la canción se termina de armar con un acompañamiento firme y permanente de la batería, y así hasta el final. Siempre con la misma idea, claro. Devuélveme la pasta.




EM.

Está mejorando (el fin de las vacaciones)

Salí de trabajar y la tarde me encontró en el departamento de Luxon. Alguien encendió una sustancia y la risa y los Beatles hicieron que me olvidara de esa ilusión, el tiempo. Algunos decidieron prolongar el encuentro durante la noche, Eugenio y yo decidimos volver a La Plata. El calor era sofocante. En Corrientes el sol se reflejaba en el pavimento, que parecía un espejo, y me sentí en Mar del Plata, caminando hacia un mar de cemento. En una de las librerías sin puertas de la avenida leí al pasar el título de un libro: Por qué fracasó la economía K. Cuando faltan aún dos años para que Cristina Fernández termine su mandato, comprendí horrorizado que estamos perdidos. Ya hay libros que se editan y se leen con el convencimiento de que todo se ha ido al caño. El éxito de El Dueño es la demostración cabal de que todo pudo ser de otra manera. La conversación con mi amigo nos hizo comprender que en nuestro país, lamentablemente, el fracaso es un negocio. El éxito es vilipendiado, envidiado y saboteado, el fracaso, por el contrario, genera morbo y placer en dosis similares. Maradona, Charly, la Hiena Barrios, parecen encarnaciones físicas de ese culto nacional al fracaso, un ocaso lleno de proyectos venidos a menos, soportando el lastre de una frustración de la que nadie quiere hacerse cargo.

Doblamos en 9 de Julio y el sol, que nos daba en la cara, se ocultó detrás de unos edificios. Después de días y días de soledad en Buenos Aires, la cola del Plaza daba vuelta la esquina. Se terminaron las vacaciones, me dijo Eugenio, y los dos nos pusimos en la fila.



JPS