viernes, 13 de enero de 2012

Las 10 canciones del 2011 V

Elogio de la paraonia

El arte no debería reflejar el mundo sino darle a este un nuevo objeto, una nueva belleza, tan válida como un árbol o un atardecer. Los libros que prefiero son los que construyen un mundo tan real y tan ilusorio como aquel en el que vivimos; para explicar la realidad existe el periodismo, cuyo fracaso aun no ha cesado.

El Arco Iris de Gravedad es una maquina narrativa que se dispara en múltiples direcciones, una fuerza literaria centrifuga cuya inspiración no es la guerra o la pobreza sino las consecuencias que estos dos eventos pueden tener sobre la mentalidad del hombre moderno. La paranoia, el delirio persecutorio, el aliento del apocalipsis, las corporaciones en las sombras, la ciencia experimentando con humanos, todo se mezcla y explota en un gran fresco joyceano de 1200 páginas que exigen atención plena y que terminan generando en el lector la misma parábola que describe el arco iris. Se acusa al mastodóntico libro de ilegible, pero en todo caso esa ilegibilidad no se da por la morosidad de la acción ni por tener farragosos y explicativos diálogos sino porque su prosa es de una subjetividad extrema que va conectando ideas y conceptos sin previo aviso, saltando de un personaje a otro, intercalando canciones populares con teorías científicas y complots universales. Cuando uno, a través de la lectura, logra ingresar a esa subjetividad, el libro es un enorme placer que hace funcionar al cerebro de una forma diferente, tal como pasa la primera vez que uno lee a Saer o a Di Benedetto, por poner dos ejemplos. Por otro lado, cuando Pynchon tiene ganas de escribir bien en el sentido clásico de la palabra, bueno, es un verdadero genio, y muchas veces, mientras la acción avanza de manera posmoderna, el autor se toma un respiro y describe un amanecer en Alemania de una forma que pocos escritores en el mundo pueden.

Leer El Arco Iris de Gravedad es una experiencia fascinante, comparable a un largo viaje al exterior o a un sueno que al levantarnos recordamos de manera vivida. Es muy difícil no volverse completamente fanático del autor y de la novela al terminarla. Las miles de ideas que el libro hace aparecer generan una total adhesión por parte del lector, hecho que se puede comprobar en las infinitas páginas de Internet que lo homenajean y en los interminables libros y guías de lectura que intentan analizar la obra. En mi opinión, una guía de lectura es contraproducente porque lo que más he disfrutado fue perderme completamente en el libro.

Uno no recoge ningún aprendizaje de su lectura, no hay mensaje ni moraleja, pero si una impresionante inmersión en la mentalidad científico-militar estadounidense y su paranoia obsesiva, tenebrosa, que explica quizás sus decisiones como nación. A pesar de estar ambientada en Europa, la novela es un viaje por la mente del poder americano y la locura que los lleva, como se supo recientemente, a orinar sobre los cadáveres de los árabes que acaban de asesinar.

Proverbios para paranoicos

  1. Es posible que nunca puedas tocar al Maestro, pero puedes hacerle cosquillas a sus criaturas
  2. La inocencia de las criaturas es inversamente proporcional a la inmoralidad del Maestro
  3. Si pueden hacerte formular las preguntas equivocadas, no tendrán que preocuparse por las respuestas
  4. Tú te escondes, ellos buscan
  5. Los paranoicos no son paranoicos solo porque sean paranoicos, sino porque –jodidos idiotas-, se obstinan en ponerse deliberadamente en situaciones paranoicas.

JPS

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